Un artista francés ha visto en la ductilidad de las latas de refresco, una fuente inagotable de arte. Convierte el metal en las escamas de un pez payaso, las rayas de una cebra o los pinchos de un puercoespín. Todos sus animales han nacido tras la muerte de una Coca-Cola o el último suspiro de una cerveza. Ahora posan en el museo de Ciencias Naturales de Madrid, con el fin de recordar a los ciudadanos lo importante que es reciclar.