Trabajan para la sanidad pública cobrando en torno a 1.900 euros mensuales, 400 euros menos que el salario medio interprofesional. Hoy han colgado las batas blancas para exigir a las autoridades una mejora de sus condiciones salariales. Las dimisiones se harán efectivas en 30 días si antes no se alcanza ningún acuerdo.