Michael Laudrup, entrenador del Getafe, destacó el exceso de presión con que salió su equipo al terreno de juego como la causa principal de la derrota en la final de Copa. El centrocampista Esteban Granero asegura que la derrota "ha sido un mazazo", aunque confía en que el equipo pueda recuperarse.
Unos dos mil aficionados del Getafe vitorearon a su equipo en La Cibelina, a pesar de la derrota ante el Valencia (3-1) en el estadio Vicente Calderón de Madrid en la final de la Copa del Rey. Los seguidores corearon gritos a favor del Getafe y de sus jugadores alrededor de la estatua de la Cibelina, lugar habitual de encuentro de los éxitos del Getafe y donde muchos de ellos se bañaron en su fuente. En la plaza de la Constitución de Getafe el partido fue seguido a través de un pantalla gigante por unos 3.000 aficionados.
Tras ganar la Copa del Rey, el Valencia se trasladó a su hotel de concentración, donde el cuerpo técnico, los directivos y la plantilla disfrutaron de una cena con la que celebraron el título. Para la ocasión, los jugadores estrenaron unas camisetas negras en las que se podía leer 'Campeones de la Copa del Rey. Ché que bo'.
El centrocampista del Getafe subraya que "el Valencia es un equipo que se nos da bien". El Getafe afronta el miércoles su segunda final de Copa consecutiva. Tras perder el año pasado ante el Sevilla, el equipo madrileño no quiere volver a ser subcampeón.