Ara Malikian, violinista de la Orquesta Sinfónica de Madrid, ha repetido el experimento que ya hizo "The Washington Post". Se ha plantado con su violín, una reliquia del siglo XVII, en el metro madrileño de Nuevos Ministerios, donde tocó piezas de Bach y Sarasate, que nadie pareció reconocer. Sólo una chica, que se emocionó, se detuvo, el resto le ignoró.