La senadora por Nueva York vivió anoche una prueba de fuego en las primarias de New Hampshire. Después de la derrota en Iowa, en este pequeñoi estado de Nueva Inglaterra se jugaba algo más que unos simples delegados para la convención demócrata de finales de Agosto que elegirá al candidato demócrata para las elecciones en la Casa Blanca. Era tal la angustia por la necesidad de victoria, que la antigua primera dama estuvo más de dos minutos de reloj en el estrado agradeciendo a sus seguidores la victoria. Pero Hillary no estuvo sola en el estrado. Su marido, y antiguo presidente Bill Clinton, subió al estrado junto a la hija de ambos, Chelsea, para felicitarla por la victoria.